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Edith Beltrán Mínehan, Evelyn Galindo Doucette y Vicente M. López Abad

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“Los Diálogos del No-place”: Entrevista con Guillermo Gómez-Peña y Saúl García López de la Pocha Nostra

 

La Pocha Nostra tomó la Universidad de Wisconsin-Madison by storm en octubre del 2014. Gómez-Peña y Saúl García-López nos dieron la chance de acompañarlos, tomar unas chelas y entrevistarlos antes de tomar su vuelo de vuelta de regreso.

 

 

 

Bienvenidos, Guillermo y Saúl, al aeropuerto de Madison, no-place por excelencia, última frontera del Midwestern nice, destino final de nómadas, deportados y otros humanos en tránsito…

 

Saúl: y de algunos inmigrantes ilegales undercover.

 

(Risas.)

 

En La Pocha Nostra no administráis el placer, ¿o no lo parece, verdad? No mantenéis la energía, en la performance la derrocháis. ¿Qué es para vosotros el placer?

 

Saúl: El placer es poder canalizar en el performance la locura, el cuerpo fracturado por la historia, la esquizofrenia social y política, el miedo de estar solo, los pensamientos placenteros o maliciosos que nunca llegan a ser coherentes. Soy adicto a ese placer que me da la performance.

 

¿Es una exploración constante del propio ser, entonces, la performance?

 

Saúl: Es una expresión del propio ser y, al mismo tiempo, una exploración conjunta con el público. Una exploración que trata de darle sentido a los demonios que me agobian en mi relación con el mundo… y que me hacen rebelarme para responder, talk back. La rebeldía performática al extremo es el placer de usar el cuerpo para darle existencia a los demonios y espíritus, you know, del limbo social…

 

¿Qué añadirías a lo que ha dicho, Guillermo?

 

Guillermo: No le entendí ni madres…

 

(Carcajadas.)

 

Saúl: ¡Creo que ni yo me entendí!

 

Guillermo: Andas medio patafísico hoy en la mañana… más bien crudo.

 

Saúl: A veces no tenemos de otra que tratar de entendemos desde el mundo patafísico...

 

Guillermo: A ver, dame una chela… Para mí el performance es el arte del exceso y del instante. Claro, hablamos de los placeres individuales de cada miembro de la Pocha Nostra que son innombrables, secretos…

 

(Risas… Guillermo arquea las cejas y en un gesto de voluptuosidad y malicia se relame los labios con la punta de la lengua.)

 

Pero también hablamos del espacio performático como un espacio de posibilidades infinitas de libertad, ¿verdad? Donde incluso el público experimenta a través del performero las posibilidades de libertad que le ha negado la sociedad.

 

Sí, porque ese exceso de la performance no tiene nada que ver con el dispendio neoliberal, con ese gasto inútil que tiene el neoliberalismo...

 

Guillermo: Claro…

 

(Pausa.)

 

Y pasando a las oposiciones, en vuestra Poetic Declaration of Disobedience habláis desde este nosotros nómada como una fisura que se abre en los nacionalismos paranoides, para contestarle al poder. Entonces, ¿cómo contribuye el performance a construir esa “otra comunidad”, esa comunidad que tú dices es “más ancha y extraña”, la que tú reivindicas, reivindicamos?

 

Guillermo: Lo hacemos a través de los talleres de performance y de las escuelas de verano de la Pocha Nostra, donde el objetivo pedagógico es crear comunidades de artistas rebeldes que sean de alguna manera autosuficientes y que formen parte de una gran red internacional de artistas. Por eso para nosotros la pedagogía es el proyecto más político de la Pocha Nostra. Es a través de la creación de estos espacios fronterizos, trans/nacionales y pedagógicos donde se encuentran artistas del sur y del norte, y de varias generaciones...

 

Saúl: All genders, disciplinas e identidades múltiples...

 

Guillermo: Se buscan modelos de democracia radical a través de la colaboración performativa y claro, el objetivo es generar comunidades y darles continuidad… Por muchos años la comunidad internacional de la Pocha Nostra ha sido una comunidad virtual. Existe en Facebook, Tumblr y en la página de la Pocha. Por lo mismo es una comunidad internacional muy frágil. Hace un mes nos desmantelaron la página de Facebook, justo cuando nosotros ya teníamos una comunidad enorme, de más de siete mil artistas del performance esparcidos por todo el mundo.

 

¿Por qué los censuraron? ¿Por el mentado contenido “obsceno”?

 

Guillermo: Precisamente. Por lo supuestamente “obsceno” de las imágenes que posteamos. Y claro, por ahora, nos hemos visto forzados a reconstruir esta comunidad virtual: apenas llevamos un mes en esto de la reconstrucción.

 

Saúl: Lo curioso es que la nueva página de La Pocha Nostra se llama exactamente igual a la anterior, lo que vemos son las contradicciones y double standards. Facebook censura a la Pocha Nostra y la Pocha Nostra abre una página nueva que se llama exactamente igual y no hay ningún problema. Bueno, hasta este momento…

 

Pero regresando a lo que Guillermo comentaba de la creación de comunidades rebeldes a través de los talleres de la Pocha Nostra, el reto político es crear comunidades efímeras donde las diferencias radicales puedan coexistir y convivir...e incluso convertirse en temática artística.

 

Guillermo: Para lograr esto, el taller debe durar al menos dos semanas…

 

Saúl: Es justo en este proceso que nos damos cuenta de que sí es posible crear conjuntamente, colaborar, a pesar de nuestras diferencias, y que si esto es posible en un taller, porque no puede serlo en el mundo civil.

 

Guillermo: El espacio donde acontece el taller es una metáfora del espacio social y el cuerpo humano, del cuerpo político… El artista cruza las fronteras que el político y el líder religioso no pueden cruzar. El artista es un buen cruzador de fronteras. Somos buenos cruzadores de fronteras, y esto nos convierte en buenos diplomáticos sin cartera oficial y coyotes conceptuales.

 

¿Por qué?

 

Guillermo: Como no creemos en el estado-nación, como no tenemos filiaciones políticas ni religiosas formales, eso nos da una libertad de tránsito cultural, y artístico trans/disciplinario…

 

Saúl: También de tránsito filosófico y poético…

 

Guillermo: Sí claro, en esto consiste el proyecto: ser dobles coyotes y traer artistas del sur al norte y convencer a los artistas del norte de que vayan al sur. Facilitar el tráfico de artistas e ideas.

 

Saúl: Invertir las posiciones de la cartografía geográfica hegemónica, de Norte a Sur, de Sur a Norte…

 

¿Esa América invertida, puesta del revés?

 

Saúl: Sí, así es, especialmente en conexión con los tiempos que estamos viviendo, ¿no?, donde los epicentros tradicionales de poder empiezan a cambiar geográficamente y reestructurarse.

Guillermo: Preferimos impartir talleres fuera de la institución, aunque claro tenemos apoyo académico y de instituciones del mundo del arte. Pero los mejores talleres, los mejores experimentos pedagógicos se dan fuera de toda institución, fuera de la institución académica y fuera de la institución cultural.

 

Saúl: El año pasado, por ejemplo, en Costa Rica, fue la primera vez que La Pocha Nostra fue a Centroamérica, y sin ningún apoyo institucional nos aventamos el compromiso de producir un taller de verano… para casi 30 artistas jóvenes.

 

Guillermo: Una escuela de verano pan-centroamericana…

 

Saúl: Sin apoyo gubernamental, en la periferia, decidimos hacerla en Heredia, fuera del epicentro de San José, que es la capital, y donde está todo el arte legitimado por la institución. Ese fue el proyecto político…

 

Guillermo: Llegaron gentes de todo el mundo… desplazando el centro hacia los márgenes, trayendo los márgenes hacia el centro… creando otro tipo de internacionalismo ex centris (fuera del centro), que no es el internacionalismo hegemónico…

 

Saúl: Ni el internacionalismo ficticio de los medios de comunicación, el Miami/ero,

Guillermo: o incluso tampoco es el internacionalismo del mundo del arte con mayúscula cuyas vértices son Nueva York, Londres, Venecia, etc. La onda es buscar otras formas de conectar digamos a Tijuana con Calcuta, o con Manila, ¿verdad?

 

Son conexiones inesperadas…

 

Guillermo: Claro, tangenciales… pero tienen sentido. Conectar a las islas Canarias, con el Caribe es más interesante para mí que conectar a Nueva York con Berlín. Nosotros hacemos mucha obra en ciudades que pertenecen a estas otras cartografías fronterizas. Somos chicanarios y chicarricuas…

 

(Carcajadas.)

 

Guillermo: Buscamos otro internacionalismo que tenga más sentido que el hegemónico. Hay muchos proyectos subalternos o paralelos dentro del gran proyecto conceptual de la Pocha Nostra.

 

Y en un momento de vuestra performance, ayer, dijiste que no existe democracia en EE.UU, Guillermo, porque uno puede hacer o decir lo que quiera en un escenario y ya no importa. Dijiste, “You, the public, are my hope”: así concluíais vuestra intervención. Háblanos de esta frágil línea que une performance, democracia y ciudadanía, o mejor dicho, construcción de ciudadanía.

 

Guillermo: Yo creo que el performance es una forma torpe pero eficiente de democracia radical. El performance propone un modelo horizontal de colaboración ciudadana entre artistas, activistas e intelectuales de distintas generaciones. Es un modelo silvestre e imperfecto, pero funciona muy bien…

 

(Pausa.)

 

¿Es un ensayo democrático?

 

Guillermo: Es un ensayo de democracia radical. Y claro, encontramos en el laboratorio del performance posibilidades de libertad que no encontramos en la sociedad y posibilidades de libertad política que no encontramos en el activismo. El espacio performático es una metáfora del mundo social, y el cuerpo humano —que es la materia prima del performance— es una metáfora del cuerpo político. Entonces las fronteras que cruzas en el espacio performático, te inspiran a cruzarlas en el mundo social, me explico, ¿no?

Aquí hay una relación muy clara, que los artistas entienden muy bien. Y bueno, yo no conozco un artista que le tenga confianza a la política formal. Yo ya dejé de respetar a todos los políticos desde hace 20 años… Yo no recuerdo cuál fue el último político que respeté. Tal vez a Aristide cuando era joven, antes de que cagara fuera del excusado… Corrijo, el presidente de Uruguay, Mújica, es una excepción a todas las reglas. Ojalá y no se lo carguen.

 

el Candigato Morris ...

 

(Risas.)

 

Saúl: El Candigato Morris… y ni hablar en Latinoamérica, en México creo que la esperanza política se terminó…

 

Guillermo: Se terminó 5 años después de la Revolución Mexicana. Hay una desconfianza total de nuestros líderes políticos y religiosos, de la religión formal… Claro, así como buscamos otras posibilidades de democracia en el arte, también buscamos otras posibilidades de espiritualidad en el arte que no tienen nada que ver con las religiones institucionales y, además, son formas de espiritualidad muy paganas que están conectadas al cuerpo, ¿no? El cuerpo como templo de nuestra espiritualidad facinerosa y alucinada.

 

Donde se ejerce la religión…

 

Guillermo: Dirás… donde se ejerce otro tipo de religión.

 

Saúl: Donde nuestras propias madonas y santos paganos tienen sus propios nichos. Es como un altar chicano, ¿no?, en el cual constantemente hay una pieza en movimiento, esta democracia y esta espiritualidad radical constantemente se reestructura y nos obliga a invertir energía porque es “silvestre” y “torpe”. Nos obliga a negociar, a tener una conversación, a enfrentar nuestros miedos e ignorancias, a enfrentar nuestros demonios culturales y espirituales. Nos obliga a invertir más tiempo de negociación, nos confronta con la necesidad de vernos a los ojos por largo tiempo, acto que parece que en la actualidad, en nuestro mundo civil y social no se… nurture… no se cultiva, ¿no?

 

Guillermo: Pero también con la paciencia de un cambio a largo plazo, que no existe en el modelo neoliberal, o en las políticas “democráticas” que buscan cambios, hechizos instantáneos. El cambio político y espiritual en el performance se da a nivel microuniversal, de performero a miembro del público, de uno a uno, calladito y funciona a largo plazo.

 

Además se trata de un proyecto que nunca es estable, que nunca es coherente. Es contradictorio, siempre está en movimiento y así tiene que ser, ¿no?

 

Guillermo: Es sucio… imperfecto… messy como dicen los gringos.

 

Saúl: Y la tolerancia se vuelve un gran acto de fe…

 

Guillermo: Y una tolerancia incluso ante la disidencia dentro del modelo colaborativo en el performance. Al artista solitario que viene y dice yo no quiero participar pero me quiero quedar en la mesa, tenemos que darle un lugar en la mesa, ¿me explico? O el artista ultraformalista que nos dice, odio tu estética pero me encanta estar en comunidad, y quiero formar parte de esta discusión y quiero que también me encuentren un lugar en la mesa, bueno, pues hay que aguantarlo. O los artistas totalmente apolíticos, que dicen, yo estoy aquí por otras razones…

 

(A Saúl se le escapa una risotada.)

 

…que no tienen que ver con la teoría o la praxis de la Pocha, pero que también quieren estar presentes, porque somos famosos y quieren agregar una línea a su currículum. En fin, tiene que haber un espacio para todos. El performance es una mesa que está reinventándose en su forma constantemente, donde el objetivo es que haya un espacio para casi todos.

 

Otra cosa que se me ocurrió también es que, regresando al cuerpo, los artistas jóvenes, de esta generación, de entre veinte y treinta años, hoy en día, aquellos que crecieron en un mundo ya sin meta-horizontes, sin esperanza, aquellos que tienen una desconfianza total de las instituciones de toda índole, decidieron que el único espacio que podían controlar era el cuerpo humano. Entonces han regresado con una ferocidad al body art, a las prácticas artísticas del cuerpo…

 

Sus posiciones son muy distintas por ejemplo a esa primera generación de feministas o de queer artists de los setentas que buscaban la liberación del cuerpo. Hoy en día la sexualidad es una metáfora del paisaje político. Las guerras que acontecen en la calle también acontecen en mi cuerpo. Entonces yo voy a crear metáforas y símbolos en/sobre mi cuerpo capaces de articular las grandes crisis sociales de mi época. Yo creo que esto es una constante en todos los países. En esto no hay diferencias entre primer y tercer mundo.

 

Saúl: Es lo único que tenemos, el cuerpo, es lo único tangible…

 

Guillermo: Una identidad basada en el cuerpo: eso es muy distinto a mi generación.

 

Y si el cuerpo es, como has dicho en otras ocasiones, la “lengua franca del performance”, ¿qué posibilidades veis en el futuro, en un futuro hipermediatizado e intermedial?… Por cierto, ¿quieren otra chela?

 

Guillermo: No, mi loca, que voy a llegar borracho al avión…

 

Saúl: ¡Borrachitos y con pasaporte mexicano seguro que no nos dejan subir al avión!

 

¿Y un cuernito? ¿Por qué no les dan de comer en el avión?

 

Saúl: Eso sí, pa que veas…

 

Son menos cuarto así que en realidad, deberíamos ir cerrando… Tú nos diste ayer una visión de este living archive, esta visión retrospectiva de la Pocha Nostra, dinos qué contiene, como lo estás formando y descríbelo para todos los que no lo conocen…

 

Guillermo: Hace como diez años más o menos hubo un cambio en el performance field, en el que teóricos y artistas empezaron a pensar en cómo archivar el performance, cómo articular su legado histórico.

 

¿Acaso es posible archivar el performance? Los artistas, dijeron, si vamos a archivar nuestra obra tiene que ser en archivos vivientes. No podemos crear meramente un archivo de video y fotografía documental, y además tienen que ser archivos co-curados y teorizados por los mismos artistas. Entonces los museos empezaban a interesarse por exhibir nuestra performabilia, o sea, la arqueología residual de las obras performáticas, y empezaron a hablarme y a pedirme objetos, artefactos, videos, cartas, libretos, diarios, para ser exhibidos… y yo al principio me negué, dije no, yo no quiero pensar en archivos, no quiero pensar en legados, no quiero pensar en el pasado. Yo vivo entre el presente y el futuro inmediato, ese es el espacio que quiero yo ocupar, pero después empecé a cambiar de opinión cuando vi lo que otros artistas estaban haciendo con su obra.

 

Empecé un proyecto que se llama Multiple Journeys. Es el séptimo año. Lo empecé primero con una colega de la Pocha Nostra, Emma Tramposch, empezamos a digitalizar cientos de fotografías y videos, los videos con la ayuda del Instituto Hemisférico. También digitalizamos obra conceptual, sonora y literaria y decidimos que la única manera de performear estos archivos era haciéndolo en vivo. Entonces, así empecé yo a trabajar estas extrañas obras que son poético-performático-pedagógico-antropológicas, que in-cluyen videos, sonido, fotografía y texto. Y claro al mismo tiempo estamos tratando de negociar con las instituciones culturales, con Stanford, con el Getty, con NYU… cuál va a ser la institución capaz de contener mis archivos, que son enormes. Una tercera parte está en el D.F. y dos terceras partes en California… Es decir, no son los manuscritos y las cartas de Ginsberg o Kerouac. Son mucho más eclécticos.

 

Lo que nos lleva a la última pregunta que no podéis contestar porque os tenéis que ir volando… No son las cartas de Ginsberg pero… ¿es el archivo de un performeador una performance? Lo dejamos ahí y seguimos hablando digitalmente…

 

Saúl: Seguimos…

 

Guillermo: Lo vamos a trabajar y va a ser un texto sabroso.

 

* * *

 

POCHA NOSTRA is an ever growing cross-disciplinary arts organization and non-profit based in San Francisco, California with branches in Central and South America, Europe, Asia and the South Pacific. Visit http://www.pochanostra.com/ for more information.

 

GUILLERMO GOMEZ-PEÑA is a performance artist=intellectual DJ, reverse anthropologist, pedagogue, no/madic provocateur, deviant shaman & theorist, linguistic tightrope walker.
California, México. http://interculturalpoltergeist.tumblr.com/

 

SAUL GARCÍA LÓPEZ is Co-artistic Director of La Pocha Nostra, Performance Artist, an Experimental Director, Pedagogue, and a PhD candidate in Performance and Theatre Studies. As an artist, I integrate radical and indigenous performance tools to dislocate/challenge assumptions about cultural representation by embodying and enacting simultaneous and sometimes contradictory identities and actions. I am a co-editor of the Almanac of Live Art, board member of the Toronto Free Gallery, teacher at the Centre for Indigenous Theatre, and Core Member of the renowned performance troupe La Pocha Nostra.
Saul es Co-director Artístico de La Pocha Nostra, Artista de Performance, Director Experimental y Pedagogo de teatro y performance art. Soy candidato a doctorado de Performance y Teatro. Uso estrategias radicales e indígenas en mi búsqueda artística y disloco y/o confronto representaciones culturales estereotipadas por medio de la interpretación simultánea y a veces contradictoria de distintas identidades y acciones. Pertenezco a la mesa directiva del Toronto Free Gallery, soy co-editor del Almanac of Live Art, maestro en el Centre for Indigenous Theatre y miembro principal del reconocido grupo de performance La Pocha Nostra.

 

 

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