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ARTICULAR LO IMPOSIBLE / ARTICULANDO O IMPOSSÍVEL / UTTERING THE FORBIDDEN  
 

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FERNANDA MARTÍNEZ VARELA

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GÉNESIS


no señor dios quise masticarle los tobillos
encallar los pedregales en los párpados
astros muertos noches viejas honduras
ríos por debajo de las córneas
un puente de espinos anchos

 

sí señor dios padre fue el amor el rezo decir tosco tenso
la quebrazón el roce agolpa carnes el ensanche
sí señor dios haz me dijo zanjas aquí altas
llénalas de vientos susurros soplos
los abismos de gemidos llenos
en los potreros de la muerte tú

 

te fuiste metiendo en las uñas
te fuiste metiendo en mis dientes astillas insectos jardines
te fuiste metiendo en los ojos picores rastrillos sacos de mejillas secas

 

el horizonte donde cuelgas cabellos que arrancas
los días que el tragaluz de tu cuarto me roba

 

la luz que regresa
en lugar de la imagen
a la pupila

 

te fuiste metiendo en las uñas
te fuiste metiendo en mis dientes cordilleras de gusanos blancos
te fuiste metiendo en los ojos elefantes enterrados en ciudad cosmopolita

 

y un león bajo el mar
comprende su ternura

 

sí señor dios padre
la caricia amansa ronchas
fue el amor dilape de soberbia
le besé encías todos los manzanos verdes
la carne arrojé en ella larga
en ella ancha

 

te fuiste metiendo en las uñas
te fuiste metiendo en mis dientes arañas la boca restos de vidrio
te fuiste metiendo en los ojos valles de siegas de piel
ruidos que escondes de la luz

 

un ave que pende
de su ala el cielo

no señor dios padre
abríanle abrazos las gradas de pasto macizo
los pies sumergidos el ámbar los maderos viejos
la lengua relame cortezas las yemas los cueros las púas

 

y pensaba en ropas dignas que le asienten
cuellos que alarguen sus aúllos

 

telas que se cortan con las yemas
pensaba qué telas prefieren sus dedos
las que tienen aire o ramaje de hilos
resbalan del muslo se quedan
en los senos derredor
las hojas de los pinos telas
las cortezas todas también telas
y cada tela un matiz de tacto
inclinada a lo más hondo

 

te fuiste metiendo en las uñas
te fuiste metiendo en mis dientes madejas pellejos alambres
te fuiste metiendo en los ojos un barco en un río de costras
apresa en sus mallas rodillas tropiezos cráneos

 

estatuas que cales se rascan corren
tropiezan caen de bruces pasmadas
al barco pesquero al puente tendido
cuerdas tendones se estiran ganzúas
desploman la vista el rostro turbado
vuelven a echarse la cal ellas solas

 

y pensaba en ropas dignas que me asienten
llevar sobre mi piel la suya puesta

 

untarme en las mejillas sus sudores
reconocernos pese a los pelajes
estrechar bulbos rabias laderas

 

las lenguas unirnos
la espina de un cactus

 

tener por idioma común
la insolencia

 

te fuiste metiendo en las uñas
te fuiste metiendo en mis dientes machucas plegarias
te fuiste metiendo en los ojos macetas de gredas calientes

 

como dos tazas de mar
recién hervidas

 

II

 

y amanecí
con ella dentro
pero yo fuera

 

saludé a un aire
con gritos que aprendí
a respirar

 

jugamos a leernos
las palmas de las manos
y las plantas de los pies

 

jugamos a corregir
las líneas de las palmas con cuchillos

 

llamé al porvenir
con el cuerno de un búfalo
que había en su cama

 

vi el desierto que cabe
en lo que se nombra

 

y un rayo que reza
su luz derramada

 

 

III

 

hoy todo se duele
a mi paso tendones arrastra
los muslos raspados y también los codos
los árboles corvos enfilan angostos pasillos
dicen que sí a casi todo sí que se hagan
repiten follajes alfombras espesas de hojas
traigo mechones que adornan mis puños cabellos del largo del grito
dichosa la grama que extiende sus brazos a los míos anchos bendije
sean dichosas de urdirle paisajes detrás de los ojos
sean dichosas de hallarle la gota que a mí me privase

 

la luz que se posa en la forma que apresa
lejanos barrancos de luz que los días desploman

 

salto entre charcos
charcos hay largos de un siglo pensé con los pies en el agua
masco cangrejos la cola de peces que nadan de espaldas y dejo
algas me caigan al cuello me cubran el pecho me entibien
la falta de ella pegada
llenándome huecos
más primitivos
un desierto que cabe
en lo que se nombra

 

guardo su cara en peñascos
parto el quejido primero por sus jadeos cruzo
a coro susurros que sí a casi todo sí que se hagan distintos los soplos
el vendaval conste de brisas acariciándose unas a otras apártense los átomos
estallen las rocas y a todo decían que se haga que sí

la boca pegada a su aúllo
la lengua masilla aún erecta

 

el llanto de un muerto
recién nacido

 

oscuridades que se palpan
como un puñado de venas

 

y pasaron de acá allá los huracanes
gruesos silbidos callaron para oírla gemir
luego los vientos menores ráfagas susurros soplos

 

y detrás de los murmuros
iban las piedras marchando por cordilleras y bosques
marchando de un abismo al abismo el pesar de su ley
y treparon las nuevas noches de sus pájaros estelas
erguíanse las noches viejas entre montes piedras bosques
o era conmigo larga conmigo ancha

 

y la tierra pujando las aguas
el viento puliendo a azotes las canteras
el agua pujando la tierra las olas orillas
canteras muelles sus huesos adónde

 

y cayeron las montañas en cascadas de mugre
cuando otras se elevaron al caer de las cascadas

y los ríos entrenzados bajo los suelos
se arrastraron las sierpes de raíz

V

iba escuchándome antojos que presto me acato
varadas muñecas rodillas un puente de espinos ahí
un río de costras luce sus tropiezos bajo el agua
estatuas que allá van a rasgar la cara
encima y aún fijo un gesto menor
los ojos cerrados
detrás de la vista

 

me hurgo las olas del pelo me arranco los años
apilo los soles que apago con lluvias de siglos al este
el resto de luz apaleo una sombra de su ícono llena
me cubro de cuerpo y levanto
pináculos luego ecos bendigo
diciéndome al tiempo
que dije se haga
que se haga que sí

 

carnes perforadas por pistilos
huesos perforados por pistilos

 

y en un círculo de estatuas
me empedré los ojos

 

y me recé los labios
al morderlos



* * *

 

 

 

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